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Buscar trabajo no es «caballito blanco» para la protección de tus datos. De hecho, es cuando más abiertos deberías tener los ojos. 

Llevas mucho tiempo buscando empleo, o acabas de empezar pero necesitas encontrar algo cuanto antes. Sea como sea, enviar tu currículum indiscriminadamente porque encontrar trabajo se considera una causa mayor no es recomendable en ningún caso

Porque tu CV es más que «el documento que te abrirá la puerta profesional definitiva». Es, sobre todo, el documento con toda tu información vital, bien resumida y maquetada a conciencia para que, con suerte, la persona que lo reciba decida echarle un vistazo en lugar de meterlo en la carpeta de «ya lo revisaré si eso».

¿Cómo proteger mis datos en la búsqueda de trabajo?

Cuando mandamos cualquier archivo con información personal a través de internet, nunca sabemos a ciencia cierta qué será de ella, ni cómo será utilizada (si es que llega a ser utilizada en algún momento), ni por quién; precisamente por eso debemos ser conscientes de que, al hacerlo, nos exponemos en términos de privacidad y confidencialidad. Has oído hablar del robo de datos, ¿verdad? ¿O de que los datos personales son, ahora mismo, la moneda de cambio con más valor en el mercado? 

Por fortuna, existen portales de empleo oficiales y especializados que ponen la seguridad de los postulantes ante cualquier otra cosa, pero tal y como existen ellos, también existen otros no tan oficiales y que se aprovechan, casualmente, de la necesidad y, muchas veces, desesperación del que busca para obtener datos y utilizarlos para fines no del todo lícitos.

El consejo más valioso que podemos darte es que prestes muchísima atención y te informes antes de facilitar cualquier información personal, pero vamos a darte algún otro:

  1. Asegúrate de que la empresa o el portal en el que vas a inscribirte es oficial e incluya en su web políticas de privacidad. ¿Un plus de confianza? Aquellos portales que piden cuotas a los anunciantes de empleo para publicar cualquier oferta.
  2. Incluye en tu CV solo lo fundamental e imprescindible. ¿Le importa al reclutador tu estado civil? Pues igual sí, pero no sería en términos laborales, así que no es necesario incluirlo. Lo mismo sucede con el DNI. Ya darás esos datos cuando se lo ganen, es decir, cuando te contraten.
  3. Nunca, jamás, pagues por postular a una oferta; es una clara señal de que algo no huele bien
  4. Comparte tus datos únicamente en páginas cifradas SSL, el protocolo que asegura que los datos enviados viajan por el servidor correcto, lo que garantiza la seguridad de quien los envía

Tampoco todas las ofertas de trabajo son reales, incluso aunque provengan de fuentes en principio oficiales. En algunas ocasiones, son utilizadas como una forma rápida de hacerse con toda la información personal posible, así que no está de más verificar primero la veracidad de la oferta… y postular después.

Si tienes cualquier duda sobre la protección de datos, no dudes en contactar con nosotros, las resolveremos encantados.