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La protección de datos no solo es importante en el entorno laboral. Tú mismo puedes (y debes) tomar partido en tu propia seguridad y hacer lo que esté en tu mano para que tus datos personales no se vean vulnerados.

Nos hemos acostumbrado a ser accesibles, a estar disponibles la mayor parte del tiempo, a mostrar nuestro día a día y compartirlo en la red sin pararnos a pensar en lo que implica. Pero ¿sabemos dónde está el límite? ¿Estás protegiéndote o estás regalando una información que, para otros, podría adquirir un valor muy concreto y hasta susceptible de ser utilizada en tu contra?

Nuestros hábitos y costumbres, un número de teléfono, el horario de trabajo, con quiénes pasamos nuestro tiempo libre… ¿Te has parado a pensar en lo que alguien podría llegar a hacer con cualquiera de estos datos? 

Pero que no cunda el pánico; en este artículo te contamos cómo no estar desprevenido ante posibles ataques o brechas de seguridad en lo que a tus datos personales respecta.

¿Cómo protejo mis datos personales en internet?

Para que protejas tus datos de la mejor forma, es esencial que les des la importancia que merecen. O dicho de otra forma: no menosprecies ninguno, por irrelevante que pueda parecer. 

Al final del día, y en oposición a lo que solemos ver en las películas, no son las grandes empresas u organizaciones las que sufren vulneraciones de datos (que también), sino que estas suelen centrarse, sobre todo, en particulares y pequeñas y medianas empresas.

¿Arrancamos con los consejos?

  • Utiliza una contraseña segura 

Puede parecer una obviedad, pero todavía existen quienes utilizan 123456 como contraseña.

Deberá ser todo lo compleja que sea posible (aunque no un jeroglífico) y combinar (ya sabes qué viene ahora, ¿no?) mayúsculas, minúsculas, símbolos y números. Procura no utilizar la misma contraseña para todo ni las crees en base a lugares, nombres, etc. que puedan relacionarse fácilmente contigo.

Toma también todas las medidas de seguridad que puedas con tu smartphone; sabemos que guardas ahí hasta la razón de tu existencia. 

  • No facilites información a la ligera

¿Le darías la clave de la alarma de tu casa al primero con el que te cruzas al salir cada mañana? Probablemente no. 

Nuestras redes sociales se han convertido en un arma de doble filo. Sé celoso de tu privacidad y configura las opciones de cada aplicación para elegir quién ve y quién no la información que compartes.

  • Las redes públicas… mejor evitarlas

Lo has oído mil veces, y hasta a ti te da respeto hacerlo. No, no es ninguna leyenda urbana; no utilices wifis gratuitas ni, en general, medios de mensajería instantánea como WhatsApp o tu correo habitual para enviar información o documentos confidenciales. 

Si no conoces la red a la que pretendes conectarte, es mejor que te abstengas a utilizarla; podrías estar abriendo el camino hacia todos los datos de tu dispositivo.

  •  Datos personales: solo a sitios de confianza

Pueden pedirte datos personales en cientos de webs, pero antes de que te decidas a facilitarlos, asegúrate antes de que se trata de una página real y de confianza. Y no está de más asegurarse de que los datos que piden son absolutamente necesarios. ¿De verdad necesitan saber cuál es tu estado civil para venderte un reloj inteligente? No parece probable. Si la web es HTTPS… mejor. Eso quiere decir que la comunicación viaja por un canal cifrado.

Tampoco descargues archivos de sitios que no reconozcas o no te inspiren confianza. Existen webs que, con una simple descarga, acceden a tu ordenador para ejecutar de forma oculta contenidos maliciosos que pueden llegar tanto a destruir como a apropiarse de los datos que tengas almacenados en él.

  • Lee los términos y condiciones… pero esta vez en serio

¿Habrá algo más típico que bromear con no haber leído jamás un documento de términos y condiciones? No es por alarmarte pero… igual deberías empezar a hacerlo. O a ser más selectivo a la hora de descargar ciertos programas o aplicaciones. 

De hecho, muchas de las aplicaciones que descargas en tu móvil aprovechan el desinterés general por los términos y condiciones para pedir todo lo que se les ocurre. Y tú… estás accediendo a ello.

Es tan importante saber qué información damos y cómo será utilizada como los derechos que nosotros, como usuarios, tenemos si algo sucediese.

  • Haz una copia de seguridad de tus datos

Esta es otra de esas cosas que todo el mundo sabe que debería hacer y, sin embargo, no muchos hacen. Guardamos en nuestros dispositivos una cantidad abismal de información, una tendencia que no deja de aumentar. 

Números de teléfono, la agenda de citas de nuestro trabajo, correos importantísimos, la clave de nuestro banco… ¿No merece todo eso que invirtamos unos minutos en salvaguardarlo?

Con una copia de seguridad a tiempo, te aseguras de mantener a buen recaudo toda la información que consideras importante… además de ahorrarte algún que otro disgusto.

  • Conoce tus derechos

Todas las empresas españolas tienen la obligación de proteger los datos personales mediante la LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal), sin embargo, no es una ley que se extienda a todos los países. 

Por eso, antes de navegar por una web, no está de más que te asegures de que cumple con esa ley o de que, al menos, reconoce tu derecho a mantener el carácter privado de tus datos personales.

En definitiva, no regales tus datos. Jamás. No importa lo irrelevantes que te parezcan o el poco interés que creas que pueden tener.

Salvaguardar tu privacidad es un derecho fundamental al que no deberías estar dispuesto a renunciar fácilmente. Ni siquiera por ese sorteo que al parecer has ganado sin apuntarte tú a nada en el que, sin haberlo previsto, eres dueño de una tarjeta regalo cuyo importe es de 500€. 

Y de repente se nos ocurre un último consejo: si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente sea porque no es verdad.

Si tienes cualquier duda, no dudes en contactar con nosotros.